Como buen cornudo, mi marido caputura el mejor ángulo mientras mi amante y yo disfrutamos de una tarde de domingo. - Andrea Prada Hotwife Blog - Cuckold.
Como buen cornudo, mi marido caputura el mejor ángulo mientras mi amante y yo disfrutamos de una tarde de domingo. - Andrea Prada Hotwife Blog - Cuckold.

7 actitudes machistas que me excitan con un amante y que jamás permitiría en mi cornudo

Hoy quiero confesarte siete actitudes machistas que, cuando vienen de mi bull, me ponen la vagina empapada y me hacen correrme como loca. Pero esas mismas actitudes, si mi esposo las intentara, serían veneno puro que acabaría con todo. Esta doble regla es lo que hace tan delicioso nuestro estilo de vida cuckold y poliamoroso. Vamos directo al grano.

1. Llegar y cogerme sin pedir permiso ni dar explicaciones

Me fascina que mi amante llegue y me encuentre lista, me abra las piernas y me penetre duro sin decir una palabra. Que decida si usa condón o se corre dentro porque él manda. Esa toma de control total me hace sentir suya por completo.

Pero si mi cornudo intentara aparecer y cogerme así, sin mi permiso explícito, lo paro en seco. Él solo me toca cuando yo lo autorizo, con delicadeza y respeto sumiso. Nunca toma, siempre pide.

2. Ser posesivo y prohibirme ver a otros hombres

Me excita que mi bull me diga “mientras estés conmigo, esta vagina solo la follo yo”. Que me ponga chupones fuertes en el cuello y revise mi celular si algo le molesta. Esa posesividad dominante me hace sentir valiosa y deseada como hembra.

En cambio, si mi esposo mostrara celos posesivos o intentara prohibirme ver a un amante, se acaba el juego. Sus celos deben ser eróticos y calientes, nunca controladores. Él goza sabiendo que otro me posee.

3. Dejarme en visto y manejar mis emociones a su antojo

Adoro que mi amante me deje esperando su mensaje horas o días, que me haga rogarle atención como una perrita ansiosa. Esa indiferencia calculada me tiene pensando en él todo el día y me moja solo con imaginarlo.

Pero de mi cornudo exijo atención constante. Él responde rápido, me consuela, me da cariño incondicional. Jamás aceptaría que jugara con mis emociones o me dejara en visto. Su rol es estar siempre disponible para mí.

4. Usar violencia erótica sutil que me haga sentir vulnerable

Me prende muchísimo que mi bull me agarre fuerte del brazo, me dé nalgadas que dejen marcas rojas, me empuje contra la pared y me folle con rabia. Esa fuerza controlada me recuerda que él es el macho y me lleva al orgasmo más intenso.

Al contrario, cualquier toque fuerte de mi esposo sería inaceptable. Él me acaricia con suavidad, con reverencia. Si alguna vez me agarrara duro sin mi permiso explícito en contexto erótico, lo corto de inmediato.

5. Humillarme verbalmente mientras me penetra

Me vuelve loca que mi amante me diga “eres mi puta casada, tu marido es un cornudo marica que no te llena” mientras me coge hasta el fondo. Que me haga repetir que solo su verga me satisface de verdad. Esa humillación machista me pone la piel de gallina.

Pero si mi cornudo intentara humillarme o hablarme así, me apagaría por completo. Él me adora, me halaga, me pone en un pedestal. La humillación solo la recibo de mi bull.

6. Decidir por mí en lo sexual y cambiar planes a su gusto

Me excita que mi amante cancele una cita si no le conviene, que llegue y decida grabar o invitar a un amigo sin consultarme antes. Su decisión es ley porque confío en su dominancia y me hace sentir segura en su control.

Mi cornudo, en cambio, nunca decide nada sexual sin mi aprobación total. Él propone con humildad, acepta lo que yo diga y se adapta siempre. Su placer viene de mi liderazgo.

7. Exigirme sumisión tradicional fuera de la cama

Me encanta que mi bull me abra la puerta solo si quiere, que espere que yo le sirva una cerveza o que me diga cómo vestirme para salir con él. Esa actitud de macho tradicional en lo cotidiano me refuerza que soy su hembra.

Pero en mi relación con mi esposo, yo llevo las riendas. Él me sirve, me consiente, me pregunta antes de cualquier decisión. Cualquier intento suyo de actitud tradicional machista lo rechazo de plano.

Al final, mis queridos, estas siete actitudes machistas son el fuego que enciende mi deseo cuando vienen de mi amante dominante. Pero viniendo de mi cornudo serían tóxicas y destruirían todo lo que hemos construido con tanto placer.

¿Qué piensan ustedes? ¿Les excita esta diferencia tan clara y rica? Cuéntenme en comentarios o por mensaje directo, si cumplen con lo que un amante de verdad debe tener, claro está.

Besos

Andrea

6 comentarios

  1. frank

    Te volverias el equivalente de lo que daniel es contigo con tu amante?

  2. Nacho

    Hasta hace poco decías que siempre con condon y nada de correrse dentro. ¿Ha cambiado eso?

  3. S

    Si no estuvieras en este estilo de vida y estuvieras en una relación monógama, ¿permitirías que quien fuera tu pareja tuviera esas actitudes contigo?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *